Separamos nuestros residuos, llevamos una bolsa reutilizable al supermercado y dejamos de lado las pajitas de plástico. Pero ¿alguna vez has mirado en tu armario de productos de lavandería? Cada año, un hogar medio consume decenas de kilos en botellas de plástico, solo para conseguir que nuestra ropa quede limpia.

Las cifras no engañan Una botella media de detergente líquido pesa fácilmente entre 1,5 y 2 kilos y está fabricada con plástico grueso y rígido. Incluso si la reciclas, la producción y el transporte de estas botellas requieren una enorme cantidad de energía. En Lavoa calculamos que, para una familia media, cambiar a las tiras de detergente supone ahorrar aproximadamente 2,5 kilos de plástico al año. Puede parecer una cifra pequeña, pero imagina que toda tu calle hiciera lo mismo.

Del camión al buzón El problema no es solo el plástico en sí, sino también el volumen. Como el detergente líquido es pesado y ocupa mucho espacio, cientos de camiones circulan a diario para transportar «agua en plástico». Nuestras tiras de detergente son ligerísimas y caben en un sobre de cartón. En un solo camión caben hasta 20 veces más lavados si nos pasamos a las tiras. Eso supone una reducción enorme de las emisiones de CO2.

Sin microplásticos en el agua Además del envase, en Lavoa también prestamos atención al contenido. Muchos detergentes tradicionales contienen ingredientes que no son completamente biodegradables. Nuestras tiras se disuelven por completo y no dejan ningún residuo. Sin microplásticos que acaben en nuestros océanos, solo una colada limpia y la conciencia tranquila.

Un pequeño paso con un gran impacto Llevar una vida más sostenible no tiene por qué ser complicado ni costar más dinero. Lavar sin plástico con Lavoa puede ser el cambio ecológico más fácil que puedes hacer en casa. Ahorras espacio, te ahorras cargar peso y le ahorras a nuestro planeta un montón de plástico innecesario.